Los cambios sociales deben emerger desde su seno para que sean eficaces, pero
solo se podrán efectivizar en el plano político, nos guste o no. Por siempre
volvemos a uno de los dilemas humano más controvertidos, expresado certeramente
en cual es primero, si el huevo o la gallina.
Creo que tal opción, en este caso si un desarrollo social elevado es
necesario para plasmarlo en un nivel político superior al existente. O que
primero se requiere una dirigencia política superior que logre tal desarrollo.
Convengamos que más que dilucidar tal dilema teóricamente hay que
interrelacionarlas simultáneamente, logrando un grado de efectividad que nos
acerque con mayor celeridad a nuestros anhelos de JUSTICIA SOCIAL. Incursionemos
en el tema:
Ciertamente se define a los políticos como aquellos que
piensan en la próxima elección y a estadistas a quienes vislumbran las
siguientes generaciones. Si efectuáramos una encuesta masiva en las sociedades
democráticas, en cuanto a sí debemos ser conducidos por políticos o estadistas,
el 90% resultaría afirmativa por lo obvio, resultando el resto por los
políticos, sus allegados/beneficiados, y otras yerbas, variadas e
inclasificables...
Debemos destacar que tales estadistas, hiper exiguos en la
historia humana, deben encuadrarse como los aludidos en el nivel superior del
grupo de comprensores en la clasificación de Idoneidad o su
equivalente de inteligencia adaptativa expuestos en el punto 4.4
del presente ensayo. Es decir, una capacidad para pensar en términos
abstractos, globales y sistémicos, con un satisfactorio dominio emocional y
sensibilidad social (léase: lectura adecuada de la conciencia
social que lo incluye).
¿Que impide que se cumpla tal
anhelo social? Obviamente resulta de la conjugación de varios factores que
lo hacen posible, pero no imposible de lograr: Aunque el número
de sujetos de tales características es ínfimo, francamente desconocemos el
porcentual, pero seguramente conllevara varios miles por cada uno de ellos,
existen hoy y siempre. Quien se precie de tal - es inherente a ese nivel
saber cual es su diferencia intelectual con otros congéneres- no puede
embarcarse en un proceso político personalista, ya que es incompatible el
accionar individual con un proyecto político positivo socialmente, en los
términos de las matriz propugnada. Tenga ya por seguro que si acepta a
participar no posee los requisitos para estadista. O es muy optimista
(léase incauto) o tiene un alto grado
de egocentrismo, típico de nuestra cultura individualista, que incidirá
negativamente en su gestión al afectar su dominio emocional.
Tal limitación social esta
estrictamente correlacionada con la falta de organizaciones de cualquier nivel
que se estructuren inteligentemente, definiendo a aquella en los términos
expuestos: una conducción interdisciplinaria y en equipo, como factor
gravitante. Nada más alejado que las de nivel político, que hacen culto del
individualismo, a veces en flagrante contradicción con el origen de sus bases
de tinte colectivo (los comunistas dan
fe…) Evidentemente,
desde la misma cuna selectiva partidaria ( para un mayor análisis ver
apéndice, anexo III) emerge la subjetividad: autovaloración, autoproposición,
con la consiguiente probabilidad de sobreestimación de sus cualidades
individuales - léase narcisismo-
o de impulsos exhibicionistas - una cámara aquí, por favor- o poseer una información
distorsionada del futuro rol político a desempeñar. Ello, avalado por
partidarios de similar visión y
estimulado por quienes pueden verse favorecidos por beneficios colaterales de
la política, más allá de evaluar las reales capacidades del candidato (léase
familiares y allegados).
Evidentemente necesitamos dar un salto cualitativo para poder desprendernos del
individualismo imperante, el cual debe emerger del seno social, plasmándose en
lo político. Los indicios de tal proceso de transición existen y se registran
cotidianamente. Adhiero a la postulación de H. Cronin expuesta en el
punto 3,
sobre que Internet es el medio para su desarrollo. El estar en manos
sociales es un factor trascendente, aunque sea viable de ser espiada - Echelon
mediante u otro cualquiera- no pueden distorsionar la información,
por simple chequeo del o los autores, aunque lo puedan intentar. La creación de
redes socio-tecnológicas como las propugnadas en el punto 5.2 permitirá generar nuevas
alternativas de cogestión ciudadanas – locales y/o planetarias- que
servirán para el objetivo perseguido. Así será factible la creación de las Cooperativas Organizadas
Inteligentemente (COI) que proporcionaran un desarrollo personal
y social cualitativo. En lo individual permitiendo a los miembros de la
organización alcanzar una autoestima satisfactoria basada en lograr un
nivel de idoneidad acorde a sus potencialidades personales. Ello, fruto
de la integración de estudios con trabajo que redundará en su
capacidad de dar afectivamente a sus seres más queridos y estos recíprocamente.
Sumémosle la seguridad de contención familiar además de la suya, como actuar en
un ámbito de coparticipación, lograran un cambio positivo significativo en el
tramado social, según vimos en el punto 7.2. Asimismo los grupos sociales afines que inevitablemente
desembocarán en una fase política para operar los cambios que demanden, en
coordinación con otros de distinto fin, pero con igual sed de Justicia
Social. La solidaridad e idoneidad fusionadas hacia el
objetivo de la conciencia colectiva social. Un arduo proceso, del cual emergerán
los verdaderos políticos-estadistas, convalidados en la praxis social
respectiva y consustanciado con las demandas sociales. Reitero que el accionar
conjunto de sujetos con un nivel intelectual superior, dominio emocional y
sensibilidad social, insertos en una organización estructurada
inteligentemente, participativa y consensual (punto
6.2) potencia sus alcances a niveles impensados al presente. Esto por una
sinergia no obstruida por factores individuales que la restringen y/o
disipan. Este proceso esta condenado al éxito y arrastrará hasta los poderosos,
dado que los involucra y son parte de las generales de ley humana: su evolución
hacia formas de vida de nivel superior que incluyan bienes “razonables” con un desarrollo
emocional más elevado. Las condiciones están dadas. El “camino-solución” es
factible: “caminantes no hay caminos, se hace camino al andar”.
Contrariamente, los poderosos dependen de todos estos factores, solo pueden
contraponer bienes y capital. Fuerza, aunque quisieran no
pueden contra quienes le dan de ganar dinero que sustente su poder. Solo les queda la poderosa corrupción, cuya efectividad reside en que
sopesa el aquí y ahora sobre nuestros intereses de mediano y largo plazo.
Lamentablemente, para ellos, no tienen ni bienes ni dinero suficiente para
corromper a todos los ciudadanos. Si lo hicieran se cumpliría el sueño comunista,
y seguramente no alcanzaría para elevar satisfactoriamente el confort humano
planetario. Por siempre cuando escucho una diatriba vehemente sobre los
políticos que roban, teniendo un mínimo de información sobre el sujeto que se
manifiesta, le pregunto simplemente y en un tono sin recriminaciones, si él
al estar en lugar del político haría lo mismo, teniendo un 99 por ciento de
seguridad que su respuesta será afirmativa. Y son mayoría los que están en esta
posición. Pero priva si yo no puedo vos tampoco, como un reaseguro
social, nos guste o no. Esto enlazado a las limitaciones del capital, que
alcanza a un número delimitado de sujetos para corromper, amplifica las
posibilidades de cambio. Los hombres no somos buenos ni malos, debemos aprender
a discriminar entre el aquí y ahora beneficioso y sopesar con los beneficios de
mediano y largo plazo, incluyendo por supuesto a nuestros descendientes y
ascendientes. Tales opciones no son contrapuestas, sino que nuestro
nivel de postergación es coherente con el nivel de maduración
existente. Con educación, difundiendo desde nuestros primeros pasos en
la vida, un mensaje simple y efectivo, que nadie puede dejar de
entender: “no hagas a otro aquello que no te gusta que te hagan a ti”.
Aspiro a encontrarnos en
alguna red socio-tecnológica futura, dándole sentido a este ensayo...